Entre color y conciencia,
entre sonido y pensamiento,
fluye la misma energía:
Guillermo Isaza Fiscó.

guillermoisazafisco.com | sugerea.net

ESCRIBIENDO DESDE EL SILENCIO Y LA MEMORIA DEL FUEGO

Hay palabras que no se escriben: se revelan.
Nacen de un silencio que arde, de la brasa antigua que aún respira en lo humano.
Cada letra es una chispa desprendida del misterio; cada libro, una puerta encendida hacia lo invisible.

No escribo para enseñar, sino para recordar.
Recuerdo que somos fragmentos de una llama que olvidó su origen; que todo pensamiento, cuando se enciende, ilumina una parte dormida del alma.

Este espacio —La Biblioteca del Fuego Silente— no busca lectores, sino resonancias.
Aquí no se lee: se despierta.
Y quien cruza este umbral lo hace sabiendo que, al final de cada página, algo de su propio fuego comenzará a hablarle.

Bienvenido al silencio que arde. Bienvenido al fuego que recuerda.

Cada palabra que nace aquí es una chispa encendida en medio del tiempo, una forma de recordar lo que fuimos y lo que aún arde dentro.
Mis libros son fragmentos de esa llama: historias que buscan despertar la conciencia, unir la razón con el misterio y devolver a la palabra su poder de transformación.

Adquirir uno de ellos no es solo una compra, es entrar a un viaje —una experiencia donde lo visible se une con lo invisible, y el lector se convierte en portador del fuego.

Explora. Lee. Permite que la palabra te recuerde.

El Resplandor Compartido

Hay luces que no se heredan: se reconocen

Dos caminos se cruzan y el tiempo calla.
No hay promesas ni destino, solo un instante suspendido,
una claridad que se expande sin decir de dónde viene.

A veces, la vida se manifiesta en una forma doble:
una mirada que sostiene a la otra,
un resplandor que no pertenece a nadie,
pero en su equilibrio revela el sentido de permanecer.

Lo esencial no se nombra.
Solo se comparte, como la luz en la piel del día.